Tweet Nos une eso, nos une pertenecer a
dos hermandades en las que sus pasos de misterio toman nombre de malhechores.
Bueno, no sólo nos une eso…
Nos unen que los pasos de
misterio de las cofradías en las que formamos parte tengan nombre propio. Puedo
y admito, que a nuestros pasos de misterio, tanto el de la Hermandad de la
Amargura como el mío de San Benito, sean llamados por nombre de traicioneros.
Lo puedo entender, pero nunca compartir. Nunca me oirán hablar del misterio en
el que a Jesús se le Presente al Pueblo, como “el pilato”. Es más, hasta ayer,
no sabía si Pilato se escribía así tal cual, o si era tan sevillano que había
adquirido una “S” al final, “s” tan nuestra. Por cierto, fuiste tú, quien
resolvió mi duda…
Lo escucho, y lo vuelvo a
escuchar, “¿por dónde viene el Herodes? Y es que no me gusta.
Mucho menos, si hablamos del amor
de mi vida, que ni siquiera tiene nombre, le basta con ser Jesús y conocido
como el Señor de la Presentación.
Por tanto, si trabajo me cuesta
que a nuestros misterios no le den su nombre correcto, lo que no paso es que a
mi Dios le cambien el nombre por el culpable de todo esto. Ese malhechor que
aún yendo de blanco, con postura provocadora, aún yendo en la delantera de un
paso, aún queriendo llevarse el protagonismo de la historia, no se lleva nada,
está el más humilde de los hombres para ser el centro de nuestra historia, de
nuestra vida.
En tu caso, el Señor guarda
Silencio en el terrible desprecio de Herodes, pero no es el Herodes.
Por eso, y si sirve de algo, por
favor, llamemos a cada cosa por su nombre y por encima de todo, llamemos a
nuestro Dios, por su nombre. Bastante sufrió en su día, como para que ahora
reciba el nombre de los causantes de su trágica muerte, de su trágico y duro
sufrimiento.
Más conceptos erróneos, que
tenemos que cuidar nosotros, los cofrades, -si no lo hacemos nosotros, ¿quién
lo hará?-.
Los nazarenos nos revestimos, no
nos vestimos, y es más no salimos de nazarenos, somos nazarenos, con lo que nos
revestimos se llama túnica y no traje de nazareno. El cartón que soporta
nuestro antifaz, antifaz es la tela, se llama capirote y no capirucho. El
antifaz es sólo la tela, y el capirote sólo el cartón. En algunas túnicas
usamos cíngulos, que no cinturones… y para que no lo olvides, mi Dios se llama
Jesús, conocido por el Señor de la Presentación, pero no se llama Pilato, lo
repetiría mil veces más si no lo volviera a escuchar.
De Pilato, no hay estampas, ni
medallitas, ni fotos… Pilato no tiene nada en San Benito, tan sólo un sitio
privilegiado en un paso que lo tiene para que el cristiano vuelva a asumir que
por nuestros pecados murió Jesús. A Pilato le llevó una vez, una señora mayor,
flores, y cuando se cruzó con el Señor de la Presentación, seguro que se
arrepintió para el resto de sus días.
Bueno en conclusión, que ni tú
sales en Herodes, ni yo soy diputada de un tramo de Pilato. Tú amas por encima
de todo a tu Dios guardando Silencio y yo lo amo cuando lo llaman Presentación.
Los cofrades tenemos que velar
por el uso correcto de nuestros términos. En Triana tampoco hay un caballo, ni
un romano, está Dios que cae por tercera vez, en la Macarena el Señor es
Sentenciado…
Lo mismo este año, o pronto,
dejas de ser acólito y te conviertes en su costalero, pero… nunca de un
malhechor, tú serás costalero del Señor.
Cada concepto con su nombre, y
Dios, siempre Dios.
Firmado por Isabel Serrato








